Tras haber visto las
conversaciones en vídeo de Speakapps con mis dos “alumnas” holandesas desde un
punto de vista metodológico he podido observar varios aspectos interesantes.
Dividiré las conclusiones obtenidas en dos apartados: las estrategias utilizadas
para facilitar la comprensión de las dos participantes en la conversación
(tanto la mía como la suya) y las usadas para hacer su aprendizaje más fácil.
Además, las analizaré para ver su utilidad, porque la mayoría fueron utilizadas
de modo inconsciente, pero al fin y al cabo han tenido un propósito que se ha
terminado cumpliendo.
En primer lugar, dado que una de
las alumnas posee un nivel más bajo, he intentado facilitarle la comprensión
mediante una ralentización de mi ritmo de habla (y en un tono un poco más alto
de lo habitual). Además, otra de las estrategias discursivas que utilicé fue la
reformulación. Pienso que se trata de una técnica mucho más útil que la
repetición, ya que puede dar lugar a la adquisición de nuevos términos gracias a
la explicación que se da del concepto problemático para el alumno. Uno de los ejemplos
de la reformulación fue cuando le pregunté literalmente “¿Cuánto hace que
estudias español?”, lo cual no entendió. Por eso, decidí volvérselo a preguntar,
pero de manera diferente: “¿Cuánto tiempo llevas estudiando español?”.
Siguiendo con esta estrategia, pasó lo mismo cuando le pregunté por sus puntos
fuertes. Sin embargo, en este caso me anticipé un poco, ya que preveía que no
le quedaría del todo claro a la primera. Por eso, lo reformulé a continuación
(antes de que ella reaccionara, casi) y se lo definí: “los puntos fuertes, es
lo que mejor se te da”. A continuación, además, se lo ejemplifiqué “el oral no
es tu fuerte, por ejemplo”, ya que ella había expresado su “miedo” a la
expresión oral, porque es lo que más le cuesta. En otros casos, también utilicé
palabras en inglés, como en el momento en el que le expliqué cómo funciona la
educación en España, ya que en vez de decir “primaria” y “secundaria”, dije primary y secondary school. No obstante, en general intenté evitar cualquier
tipo de desentendimiento ya que durante toda la conversación creo que utilicé
un vocabulario más simple que el de mi día a día (sobre todo en el caso de
Ilona, que tiene un nivel más bajo).
Por otro lado, en cuanto a
facilitar el aprendizaje de mis dos alumnos, en ocasiones sí que les he
corregido sus expresiones de forma sutil. Sobre todo, me limité a repetir sus
errores, pero rectificándolos. Esto sucedió, por ejemplo, en la conversación
con una de las alumnas. En este caso concreto, ella tenía dudas a la hora de
expresar “lo que más me gusta”, por lo que la ayudé a completar la oración. Sin
embargo, lo que sí hice varias veces fue introducirles expresiones nuevas,
sobre todo me centré en diversas propias del registro coloquial, aquellas que
cualquiera de nosotros puede utilizar en el día a día. Algunos de estos
ejemplos fueron “hablar por los codos” o “hacer vida en la calle”, la cual
pienso que es indispensable si quieren conocer más cosas de la cultura
española.
En general, a pesar de haberse
tratado de un encuentro mayormente social y dirigido a un primer encuentro con
las dos chicas holandesas, pienso que tras la conversación algo sí que han
aprendido. Sin embargo, mediante las tareas de Whatsapp, donde trabajamos
mayoritariamente los tiempos verbales, sí que podrán avanzar un poquito más. Uno
de los aspectos que más me cuesta es corregirlas, ya que en muchas ocasiones
doy más importancia a su fluidez en vez de a su nivel de corrección. Pienso que
tener la oportunidad de este contacto con alguien nativo del país donde se
habla la lengua extranjera que estás estudiando te posibilita el hecho de
conocer aspectos que no tienen tanta cabida en un aula, como es el caso de las
expresiones coloquiales o culturales. Por eso, durante todo el proyecto
priorizaré este aspecto.
No obstante, estoy muy contenta
con las dos alumnas que se me han asignado, ya que ambas tienen una
participación activa.
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